El consumo de sustancias y las adicciones conductuales en niños y adolescentes son una realidad cada vez más presente y generan una gran preocupación en las familias. En muchos casos, estas conductas no aparecen de forma aislada, sino como una manera de regular emociones, evitar el malestar psicológico o encajar en el grupo de iguales.
En Komit Psicología, centro especializado en psicología infantil y juvenil en Montecarmelo, abordamos las adicciones desde una perspectiva psicológica, contextual y respetuosa con el momento evolutivo del menor, entendiendo que detrás de la conducta siempre hay una función que necesita ser comprendida.
Durante la adolescencia, el cerebro se encuentra en pleno desarrollo. El sistema de recompensa es especialmente sensible al placer inmediato, mientras que las áreas encargadas del autocontrol y la planificación aún están madurando. Este desequilibrio hace que los adolescentes sean más vulnerables a conductas impulsivas y de riesgo.
Hablamos de adicción cuando existe:
Pérdida de control sobre una conducta o consumo.
Interferencia significativa en la vida diaria (familia, estudios, relaciones).
Dependencia emocional o psicológica.
Malestar intenso cuando no se puede realizar la conducta.
Es importante señalar que no todas las conductas problemáticas son adicciones, pero sí pueden convertirse en una señal de alarma que conviene evaluar a tiempo.
Incluyen el consumo de sustancias como:
Alcohol
Tabaco y vapeadores
Cannabis
Otras drogas
Estas adicciones suelen asociarse a tolerancia, síndrome de abstinencia y, en muchos casos, a una menor conciencia del problema por parte del adolescente.
Cada vez más frecuentes en población infantil y juvenil:
Uso problemático de videojuegos
Redes sociales
Teléfono móvil
Juego online
Pornografía
Aunque no exista una sustancia química, este tipo de conductas activan los mismos circuitos de recompensa cerebral y pueden generar una fuerte dependencia emocional y una gran interferencia funcional.
No es suficiente valorar únicamente el tiempo de consumo o el número de horas frente a una pantalla. Desde la psicología, analizamos qué función cumple esa conducta en la vida del menor.
Uso: no hay consecuencias relevantes ni pérdida de control.
Abuso: aparecen consecuencias negativas, pero la conducta se mantiene.
Adicción: la conducta se convierte en el eje central de la vida del niño o adolescente.
Por ello, en Komit realizamos siempre un análisis funcional individualizado, teniendo en cuenta el contexto personal, familiar, escolar y social.
Existen determinados factores que aumentan la vulnerabilidad a desarrollar una adicción:
Impulsividad
Baja autoestima
Dificultades en la regulación emocional
Presencia de TDAH, ansiedad o depresión
Falta de supervisión o límites claros
Modelos de consumo en el entorno familiar
Alta conflictividad familiar
Estilos de apego inseguros
Presión del grupo de iguales
Normalización del consumo
Fácil accesibilidad a sustancias o pantallas
Algunas señales que suelen aparecer en consulta son:
Cambios bruscos de humor o irritabilidad constante
Aislamiento social o familiar
Descenso del rendimiento escolar
Alteraciones del sueño y del apetito
Abandono de intereses previos
Malestar intenso cuando no puede realizar la conducta
Estas señales no implican necesariamente una adicción, pero sí indican que algo no está funcionando bien a nivel emocional.
El tratamiento psicológico se adapta a la edad, al tipo de adicción y a las necesidades específicas de cada caso. Nuestro enfoque se basa en:
Regulación emocional
Trabajo en valores y sentido vital
Entrenamiento en habilidades de afrontamiento
Intervención familiar
Prevención de recaídas
La alianza terapéutica, el respeto y la ausencia de culpabilización son elementos clave para favorecer la motivación al cambio, especialmente en adolescentes.
La prevención es una parte esencial del trabajo terapéutico. Incluye:
Detección precoz de señales de riesgo
Educación emocional
Acompañamiento a las familias
Fomento de alternativas de ocio saludable
Fortalecimiento de la autoestima y la identidad personal
Es aconsejable consultar con un profesional cuando:
La conducta genera conflicto constante en casa
Interfiere en la vida académica o social
Produce un malestar emocional significativo
Sientes que la situación se te escapa de las manos
Pedir ayuda a tiempo marca una diferencia importante en el pronóstico.
En Komit Psicología trabajamos con niños, adolescentes y familias desde una mirada cercana, especializada y basada en la evidencia científica. Si te preocupa el consumo de sustancias o el uso problemático de pantallas en tu hijo o hija, podemos ayudarte a comprender qué está ocurriendo y a acompañar el proceso de cambio.